Suavecito para abajo, para abajo, para abajo...

¿Qué dirá Fukuyama? ¿Cuál será el Fin de la Historia? Cayó el muro y el capitalismo se encargó de levantar los suyos. Se derrumba en este ciclo un modelo mundial. El seno mismo del capitalismo financiero tambalea con su propia medicina; la misma que durante años nos recetó a los países que nacimos en el tercero de los mundos. Se escuchan voces desde Francia sobre cómo reformular el Capitalismo. Keynes se levanta de la tumba y da algunas indicaciones. Algunos creen que lo entienden. ¿Podrá Keynes? ¿El pueblo estadounidense se encargará de barrer los platos rotos que la especulación financiera privada produjo en Wall Street? ¿Cuántos bancos más se desbancan y caen? ¿Efecto Jazz, Cristina? Los negros pobres y marginados que lo crearon seguramente estarán orgullosos de darle el nombre a una explosión económica que le es ajena.

Un juez y un presidente entendidos en entendimiento humano.

Terminaba el partido de Gimnasia de Jujuy con Argentinos Juniors. –Bolivianos-, le grita el árbitro, Saúl Laverni, a los jugadores del club jujeño que le protestaban. El juez, muchas veces, para no parar en Jujuy por “incomodidad”, se aloja a 100 kilómetros, en Salta, “que tiene vida nocturna”. Un año antes, Laverni, frente a Independiente, le dijo a un jugador jujeño que rezongaba: -cállese, juegue, son bolivianos-. De los dichos del juez se entera el presidente del club, Raúl Ulloa (hermano de Néstor Ulloa, el ex presidente del Fideicomiso Banco Nación, enrolado en el escándalo del caso Skanska). Ulloa lo increpa al árbitro en pleno campo de juego: –no voy a permitir que aquí me llamen boliviano-. Uno se creyó muy vivo intentando humillar, el otro, el defensor de causas perdidas, reconoció la “bajeza” a la que lo asemejaban y así respondió. Ambos estaban convencidos que ser boliviano es un insulto. Como en España, si nos llaman “sudacas”… con todo orgullo.

sábado, 13 de octubre de 2007

Glaciares de oro: Pascua Lamas.

Se inunda el mundo. Se hunde el mundo. Los alquimistas hacen del agua su oro; y el oro pesa.
.
Extraña sed la de la empresa canadiense Barrick Gold. El emprendimiento, que encubre otro biocidio, se llama Pascua Lamas. Lo raro de esto es que esta vez el oro está enterrado bajo los glaciares chilenos, en la frontera con Argentina, y puede ser llevado a cabo gracias al Tratado Minero que firmaron Frei y Ménem en 1997, y que hoy permiten Bachelet y Kirchner. A su vez, el fundador de la Barrick Gold es el multimillonario y conocido traficante de armas saudí Adnan Khashoggi, quien es además amigo personal del ex presidente de EE.UU. George Bush padre, que, como sabemos, es el titiritero de su hijo. Esto se ratifica con el siguiente dato: entre 1995 y 1999, el libertador Bush fue Asesor Honoriario de los asuntos internacionales de la firma.
.
La reserva de agua congelada es un estorbo, por eso decidieron que hay que eliminarla. Lo que sobre será utilizado para exprirmir el oro de la tierra, contaminando la nada que queda. Como es una molestia que haya un glaciar que se desplaza sobre el oro de los Andes, la buena empresa se tomará el trabajo de sacar a flote el metal que el agua tragó. Por este esfuerzo monumental, Chile permitirá que la Barrick no pague impuestos, se lleve el oro, y se le paguen regalías por robar y matar. Tremendo rubro el que se consiguió esta empresita.
.
Quizá sea más insólito lo que esta multinacional, que tiene cientos de denuncias en todo el mundo por afectar el medio ambiente, tiene bajo la manga: dice que está en condiciones de "trasladar" una parte del glaciar hacia un lugar seguro... Pues si no es para reir, es para llorar. Vaya a saber qué incrédulo se cree semejante tomada de pelo... Perdón, perdón: a los gobiernos los convencieron.
.
Qué paradoja que en este mundo deshidratado algunos entendidos en negocios y negociados se den el gusto de barrer el agua que por capricho de la naturaleza está molestando al inocente oro oprimido tras los déspotas ríos de hielo. Qué equivocada que está la madre Naturaleza por contradecir al hombre en las prioridades de las nececidades de su vida. Qué error fatal el de esta Señora el no hacer que el oro se beba y el agua no hidrate.
.