Suavecito para abajo, para abajo, para abajo...

¿Qué dirá Fukuyama? ¿Cuál será el Fin de la Historia? Cayó el muro y el capitalismo se encargó de levantar los suyos. Se derrumba en este ciclo un modelo mundial. El seno mismo del capitalismo financiero tambalea con su propia medicina; la misma que durante años nos recetó a los países que nacimos en el tercero de los mundos. Se escuchan voces desde Francia sobre cómo reformular el Capitalismo. Keynes se levanta de la tumba y da algunas indicaciones. Algunos creen que lo entienden. ¿Podrá Keynes? ¿El pueblo estadounidense se encargará de barrer los platos rotos que la especulación financiera privada produjo en Wall Street? ¿Cuántos bancos más se desbancan y caen? ¿Efecto Jazz, Cristina? Los negros pobres y marginados que lo crearon seguramente estarán orgullosos de darle el nombre a una explosión económica que le es ajena.

Un juez y un presidente entendidos en entendimiento humano.

Terminaba el partido de Gimnasia de Jujuy con Argentinos Juniors. –Bolivianos-, le grita el árbitro, Saúl Laverni, a los jugadores del club jujeño que le protestaban. El juez, muchas veces, para no parar en Jujuy por “incomodidad”, se aloja a 100 kilómetros, en Salta, “que tiene vida nocturna”. Un año antes, Laverni, frente a Independiente, le dijo a un jugador jujeño que rezongaba: -cállese, juegue, son bolivianos-. De los dichos del juez se entera el presidente del club, Raúl Ulloa (hermano de Néstor Ulloa, el ex presidente del Fideicomiso Banco Nación, enrolado en el escándalo del caso Skanska). Ulloa lo increpa al árbitro en pleno campo de juego: –no voy a permitir que aquí me llamen boliviano-. Uno se creyó muy vivo intentando humillar, el otro, el defensor de causas perdidas, reconoció la “bajeza” a la que lo asemejaban y así respondió. Ambos estaban convencidos que ser boliviano es un insulto. Como en España, si nos llaman “sudacas”… con todo orgullo.

jueves, 20 de diciembre de 2007

In memoriam

Graciela Acosta
Carlos Almirón
Ricardo Álvarez
Ramón Arapi
Rubén Darío Arédez
Elvira Avaca
Diego Ávila
Gustavo Benedetto
Walter Campos
Jorge Cárdenas
Juan Delgado
Víctor Enrique
Luis Fernández
Sergio Miguel Ferreyra
Julio Flores
Yanina García
Ariel González
Cristian Gómez
Roberto Gramajo
Pablo Guías
Romina Ituráin
Diego Lamagna
Eduardo Legembre
Claudio Lepratti
Alberto Márquez
Jesús Martínez
Adrián Matassa
David Moreno
Eloísa Paniagua
Miguel Pacini
Sergio Pedernera
Rubén Pereyra
Diego Rancagua
Damián Ramírez
Sandra Ríos
José Rodríguez
Mariela Rosales
Marcelo Gastón Riva
Ariel Salas
Rubén Eduardo Tapia
Maximiliano Tasca
Juan Torres
José Vega
Daniel de Vigil
Ricardo Villalba
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Lista de muertos del Argentinazo.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Bush y Antonini: la justicia por una víctima.

De oposición a lamebota: Carrió beatificó a la injerencia yanqui por su rol en el el caso Antonini Wilson. Parece ignorancia, o mera táctica política rancia, que se ampare, como muchos, en lo que dice el FBI, cuya credibilidad en el mundo es tan baja como los índices del INDEC. De delincuente a víctima: ¡Indigna labor de inteligencia que protege, con una jugarreta tan poco convincente, a un hombre que bien parece haberse nutrido de algún amparo por servicios prestados! (tengo el recuerdo de Posada Carriles, a quien alojan con iguales tácticas de protección) ¿Por qué no lo extraditan? ¿Qué quieren ocultar? Nosotros debemos juzgarlo. Desde los pagos de Jeb Bush, fiscales al servicio de Bush, una Miami reaccionaria, una Justicia que llevó al poder "al hijo de...", un servicio de inteligencia controlado por papá Bush que se armó en la noble tarea de defender a una persona acusada por un país sudaca: si esto no es un montaje para desestabilizar la región, entonces este mal servidor de dios que les está escribiendo se hace creyente. En la contradicción "imperialismo estadounidense versus nación": digna réplica de Cristina. Lógica respuesta. Primero antiimperialistas; luego existimos.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Estado en Sitio.

Se eleva y se va. En el suelo hay indignados; en el aire hay indignos. Abajo hay sangre y muerte. Arriba hay abulia y pólvora. La bala es la que impera en el reino de un Estado en sitio. El hambre se alimenta del hombre y la apetencia está encerrada tras los candados de la condena de una cadena de medidas económicas homicidas, que comen las tripas, que desesperan, que usan a la inanición como medio y miedo para llegar a su fin. No da para más. No queda más. Se eleva y se va.

En el aire están. Se los ve. Todavía se avistan sus hilos, sus manijas, sus palabras, su firma, su conciente inconciencia. Todavía andan andando sus amos: aún se enojan los titiriteros; a veces levantan la mano y quieren mover a su marioneta, que obedece moviendo la boca mientras muerde y reprime. Los informantes se olvidan de mostrar al mundo al diablo que con lo nuestro se ha hecho su infierno, su dulce infierno, su cielo paralelo. Y no miran arriba. En el norte. En el aire están. Y ya no se los ve.

Las manos se quedan. Los que no tienen voz se hacen escuchar. Los ciegos ven. El aire explota. –Todos somos culpables de todo-, nos dicen desde arriba, para en verdad afirmar que nadie es culpable de nada. Y con eso justifican su inocencia, su mentira, su impunidad. Y un dos mil uno todos se levantaron contra la nada de todos. La calle fue un arma; la cacerola también. Se eleva y se va. Matando se va. Comiéndonos se va. En el aire están. Hediendo están. Todavía se los huele a quienes entregaron el país. Y dos mil uno puede ser todos los años. Y veinte de diciembre puede caer todos los días. Porque las manos se quedan. Porque todavía hay quienes están hartos de aceptar a la injusticia como costumbre y a obedecerla como destino.

A 6 años del Argentinazo. A su sístole y a su diástole.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Los DDHH no son sólo palabras.

La organización de Derechos Humanos CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) está a punto de anunciar las mentiras de Kirchner. Él, que tanto habló de Derechos Humanos; él, que tanto lloró; él, que tan poco hizo por ellos durante su gobernación en Santa Cruz; él, que anda alzando las banderas que sus propios actos denigran. De la boca para afuera es uno. Después, esquívenle la cola al diablo.
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¿Qué va a decir la CORREPI? Según una abogada de la Organización, María del Carmen Verdú, en los últimos cuatro años y medio, durante la gestión de Kirchner, hubo un récord notable, con respecto a gestiones anteriores, de torturas, gatillo fácil, desapariciones, muertes en cárceles y comisarías. Hay 192 casos de muertes verificadas durante esta primera etapa del kirchneriato (el 50% son por gatillo fácil). Afirma la abogada que durante esta gestión "de los derechos humanos", las violaciones a los derechos humanos no hicieron más que incrementarse con respecto a presidencias democráticas anteriores.
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¿Quiénes son el blanco de estas políticas de represión social? Sorperendente conclusión neo positivista: las víctimas de esta discriminación, de esta limpieza social, son varones jóvenes -de entre 15 y 25 años- y muy pobres, en casi la totalidad de los casos.
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Kirchner guarda lo que recauda en las reservas internacionales (unos 44 mil millones de dólares), mientras dibuja unos números sobre la pobreza indiscutiblemente desinflados. ¿Por qué no destina la plata que recauda, que sin duda es mucha, a la lucha contra la pobreza; a la educación y a la salud gratuita? ¿Quieren bajar la delincuencia con más polícias? Nunca lo van a lograr. La delincuencia no es más que el resultado de los delitos de guante blanco y de las políticas económicas del régimen, que alimenta a los ricos y les refrega su pobreza a los pobres, quienes antes de ser explotados con salarios de miseria y horas perpetuas de trabajo, les es preferible salir a robar para mantener a su familia. ¿Por qué en vez de encarcelar a los ladrones de gallina con tanto ímpetu y con tanta mediatización, no salen con su tolerancia cero a perseguir a los funcionarios y gobernantes corruptos, que andan vendiendo al país en pos de la dictadura de sus bolsillos, perjudicando verdaderamente a la economía del país, siendo nosotros lo que pagamos por ello? ¿Y por qué pagamos esta deuda ilegítima? ¿Por qué no se somete a verificación estos créditos ilegales?
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Hasta tanto, para estas fuerzas de seguridad, los pobres siguen siendo los culpables de los males del país. Por las dudas, porque tienen "cara de...", los denigran, los encarcelan, los torturan y los matan. Todo por si acaso. Y cuando protestan, se los trata como "esos negros de mierda", etc. Perra cultura heredada de la dictadura.
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Y para acabar, Cristina anuncia su "pacto social". ¿Qué quiere decir? O están con nosotros, o los compramos para que estén con nosotros, o bánquense los palos que les daremos por incivilizados si salen a protestar contra nosotros.
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¿Sacaran el viernes esta noticia los medios de comunicación sostenidos por el gobierno?
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Estos son los Derechos humanos.
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Gelman

Nacido mil veces después de tantas muertes que intentaron matarlo. Mil veces más sobrevivió. Y vivió. Juan Gelman vivió. Nieto de su nieta, hijo de su hijo, varias veces gestado en el vientre de su nuera. Entre lágrimas maldice al holocausto argentino. Afierra una pluma, dibuja unas palabras y dispara contra la Teoría de los Dos Demonios, escrita por Ernesto Sábato, otro Cervantes, en el Nunca Más; atroz aceptación de un imposible ideado por un único Belcebú que intentó hacer pasar a los serafines por duendes. Mil poemas más. Mil Gelman más.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Juráis por Dios y por la Patria...

Si así no lo hiciereis, que la impunidad no os lo demande. No acusamos síndrome de Estocolmo ante estos secuestradores de lo nuestro. Cristina, Néstor, Julio y Eduardo. La que es, el que fue, el segundo y el tercero. Maravillosa foto de la indiscreción. Perpetua y sublime; tristemente demagoga. Archivo de la historia de una unión que perdurará por lo siglos de los siglos, amén. Cuadro frenético del oscurantismo de un país en el que los gobernantes se amparan en inmunidades y privilegios mitad feudales, mitad ficción. Eminente receta embaucadora y halagüeña que otorgaron, en complicidad, los constituyentes modernos, para hacer y deshacer con los negocios del Estado lo que el ocio de los políticos decida. Ilustrado mandato de una minoría, jamás escuchado en los tribunales del cielo. Al mismo tiempo, más cerca del infierno que de la tierra, andan los trabajadores pidiendo por el pan y los peces. Santo Evangelio que en tu nombre han jurado y perjurado. Maldita Patria, sedienta de presupuestos para todo, que pide de todo para no perder el techo, el plato, ni la cordura de la bronca de tener bronca ante la hipoacusia de quienes sólo usan la boca para morder y los ojos para mandar a cegar, disparar y llorar ante una canción de protesta y memoria. ¡Mero histrionismo y elocuencia adulona! Todavía están desaparecidos los desaparecidos y, también todavía, la mayoría de los señores del plomo trajinan en sus casas con miradas de sombras, bien tapados bajo la manta de una lista fotofóbica. Aún andan miles y millones levantando el velo de unos números comprados a menor precio del que realmente salieron. Desesperanza de una fórmula mal criada, mal regada, mal teñida de progresos. Que Dios y, en su seguro defecto, la Patria y la Historia os lo demanden.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Rey de Bastos y de Espadas.

¿Por qué no te callas?, dijo el monarca al que nadie eligió. ¿Que no es Aznar un facista? Pregúntenle al pueblo de Irak. ¿Respeto a un genocida? Allá las investiduras de un sistema que modera cuando conviene; y cuando no, lo manda a callar o a matar, o a apoyar golpes de estado, o a tutearse con Bush y Blair y las balas de plomo, ignorancia y papel incrustadas en los pechos de quienes luchan contra un poder "libertador" que niega la libertad. Allá la prensa que ignora la independencia. Aquí los que no se acostumbran a las buenas costumbres. Allá Ménem, un facista. Allá Aznar. Allá el rey, legatario de bastos y de espadas, heredero de la sangre de la sangre de la sangre de un Dios agonizante; ciego de ojos esquivos a quien la democracia nunca miró.
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La Historia Molesta
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Seré blasfemo al decir que la realidad fue y es una sola. Que la Historia depende de quien la escriba. Que, usualmente, los ninguneados terminan siendo los diablos, la escoria de un tirano venido a menos por la magnánima actitud de un héroe gigantesco (criado afuera). Escriban esa historia. Cuéntensela a sus hijos. La del leviatán vestido de rojo. La de un príncipe que defendió los intereses de su tierra. La de un demonio opresor. Un Lucifer calamitoso. Tan ruin que alzó su voz el noble rey coronado por el fuego. La historia del príncipe que se atrevió a pelear contra el dragón que escupe serpientes. Este David de cada día, que con su honda anda matando Goliats. Escríbanle a esa América bárbara lo que debe decir su Historia. Que vean que a la Vieja Europa no se le discute lo que el príncipe antecesor, con tono ameno, amenazó. Que sus empresas son la fuente del desarrollo. Que no haya prólogo que se olvide de la antidemocracia interna de un país masoquista que anda eligiendo a cada rato las letras que quiere leer; de la democracia externa de los gobiernos, los diarios, las líneas y la opinión que la alimentan para engordarla hasta la obesidad, tratando de establecer lo que debe ser, porque siempre fue. Díganle a sus nietos que el fantoche que suelta fuego de la boca, el dictador que se atrevió a discutir las instituciones, el penoso mulato que anda quitando libertades, desafiando al pasado por traidor, no quiso, no quiere, y no pretende ser el testador, como lo han hecho antes, de las propias riquezas que algún pirata olvidadizo vendió. Relátenles que entre el prefacio y el índice andan los eximios literatos escribiendo la Historia del bien y del mal, de un cuento que nunca vivieron, que nunca sufrieron, que nunca supieron, que nunca existió. Que se asienten en las páginas de los libros los intereses de los memoriosos que apuntan las evidencias. Háganle el favor a la veracidad.

Pero resáltenle esta salvedad: que hay algunos que no fueron cómplices de ese relato. Que prefirieron lo que de la otra orilla han tildado de fantasía, de ficción: la verdad enterrada. Cuéntenles que por ahí anda otra Historia, tratando de no pedir disculpas por molestar.